Un cantar entre grillos me duerme
entre las malezas de esta tierra;
Todo se vuelve ser, pierdo mi
existir hasta el infinito.
Mis ojos, sin cerrarse, velan un
suspiro de anhelos con luz de noche,
y así, arraigado al sueño, me
vuelvo universo...
Mis ideas se transforman en estrellas
fugaces; Mi materia es inmateria,
mi mirar es un vacío; En mi hablar
escupo nuevos soles y en mi respirar
nuevas constelaciones. Mi cabello
se estremece con el vagar de los
planetas, todo se domina en mi ser,
me extacío.
Y así, con la sombra de los dioses
que me crearon me vuelvo omnipotente.
Nada existe sin mi pensar, todo calla;
El tiempo corre con mi sangre entre
las venas. Me alimento del hombre y
su soñar; Y así, cuando el alma llora
crece la marea, cuando el campo aflora
me brota una sonrisa, y cuando la
nostalgia me invade de frío el atardecer
es mi cobija...
Así, soñando despierto me vuelvo universo.
Mi imaginación crea a los dioses
y los dioses roban mi esperanza. Mi sueño
se lleva mi alma a otro infierno,
y al volver a mi, la luz de mi fogata
es la esperanza entre mi anhelo y la verdad.